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COLUMNAS DE OPINIÓN

Hazlo bien, hazlo simple: Estudiar y vivir en el Reino Unido

Por: Gonzalo Guerrero,
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Reino Unido es un destino interesante y uno de los preferidos por miles de personas en el mundo para realizar estudios de posgrado; si se revisan los resultados de la postulación a Becas Chile, se puede apreciar que el Reino Unido es el destino número 1 en las preferencias de los estudiantes chilenos que postulan a dicho sistema de becas. Lo anterior es producto de una variada gama de factores, entre los cuales destacan la calidad de sus universidades y la posibilidad de conocer personas de diversas latitudes del mundo. No es mi intención entrar a explicar de forma pormenorizada aquellos factores, sino que la finalidad de esta breve columna es dar testimonio de mi experiencia como estudiante de posgrado en Reino Unido y cómo aquello puede ser de ayuda para los desafíos que se aproximan para Chile en los próximos 20 años.

Hace 10 meses llegué a Reino Unido y, si bien, no era mi primera visita a este país, no dejó de impresionarme todo lo que uno debe vivir. Esta vez no venía por trabajo o vacaciones, sino que venía como estudiante, como un inmigrante más que viene a probar suerte a un país cuyas raíces valóricas y culturales difieren bastante de las nuestras en Chile. En mi caso, estudiar en Londres no sólo ha sido una aventura donde se deben sortear diversas barreras, entre las cuales destaco la idiomática, cultural, valórica y social, sino que también han habido algunas en relación a cómo se hacen las cosas, lo que hace ver la vida de una forma distinta, de manera que ese modo de hacer las cosas pasa a encarnarse en uno, convirtiéndose en una forma de ser.

Estudiar y vivir en el Reino Unido no sólo es ser parte de uno de los centros universitarios más importantes del mundo (donde se alojan parte de las más importantes instituciones europeas), sino que a la vez implica conocer de primera mano a autores, profesores e investigadores de avanzada en las más diversas disciplinas. Es impresionante ver entrar a salas pequeñas a verdaderas leyendas del saber, quienes están dispuestos a compartir su tiempo y conocimiento con personas de diversas partes del mundo, con la convicción de que uno está en esa sala porque tiene algo que decir, mucho que aprender y más por hacer en su vida, en su carrera y por su país. A ello se agrega esa atmósfera de estudio constante que invade las clases y la biblioteca, con una alta exigencia por parte de los profesores, lo cual obliga a estar a la altura de las circunstancias y seguir de cerca clases y seminarios, participar en clases magistrales y seminarios interdisciplinarios, asistiendo a toda clase de exposiciones y seminarios temáticos de las diversas disciplinas.

Aquel ambiente de estudio que comento es una cuestión transversal en las diversas universidades del Reino Unido. En tal sentido, me sorprendió de grata manera que la biblioteca de la universidad en la que estudio, LSE, esté abierta las 24 horas del día, los 7 días de la semana a partir del segundo trimestre, situación que dista mucho de lo que viví hace algunos años atrás haciendo un posgrado en nuestro país. Además, en otras universidades que me tocó visitar, el ambiente académico se respira en el trato entre los alumnos y profesores, quienes están ahí por enriquecer el acervo de saber que ya poseen y compartir esos conocimientos con sus pares. Sin duda, me ha marcado muchísimo el respecto con el cual los profesores escuchan las opiniones e intervenciones de los alumnos, valorando los puntos expuestos por ellos sin importar la dirección ni el trasfondo hacia el que están orientados.

Además, la exigencia por el hacer bien las cosas, se nutre de una máxima que me parece interesante; toda actividad humana debe ser bien hecha, buscando que el objetivo central de la misma sea cumplido a la perfección, pero a la vez se valora la simpleza. Por lo pronto, se sabe que la vida es compleja en sí misma, que los sistemas económicos y sociales poseen lógicas analíticas y de funcionamiento que son de difícil aprehensión. Dado ello, para qué hacer más difícil la vida. Si alguien pretende entregar una respuesta, dar una solución o sólo opinar, aquello debe ser hecho con la mayor simpleza posible, sin dejar de lado, por cierto, el rigor intelectual.

La unión entre un alto rigor intelectual sumado a una propensión a hacer las cosas simples ayudan a encontrar un grado de encuentro mayor. Lo anterior es altamente deseable pues permite a los miembros de la sociedad un mejor entendimiento de unos y otros. Este desafío es el que me ha tocado vivir en el Reino Unido, uno que está orientado a comunicarme de manera efectiva en pocas palabras, a separar y dejar de lado lo accesorio de lo principal, a centrarme en la solución del problema más que en las posibles derivadas del mismo. Es decir, a encontrar una aplicación real y efectiva a las teorías abstractas.

Parte de ello es lo que hace falta a Chile y venir a estudiar a países como el Reino Unido permite a nuestros compatriotas estar inmersos en una cultura que valora la simpleza y el rigor, la comunicación efectiva y la solución a grandes problemas mediante respuestas lo menos invasivas posibles. Los estudiantes que viven esta experiencia cambian su forma de pensar, su forma de ser, se integran a una atmósfera cultural distinta, que valora la diversidad en todas sus expresiones y el respeto para cada una de aquellas lo cual, sin duda, es un aporte sustancial para países como Chile, sobre todo en tiempos como los que se viven. En estos tiempos, quienes han sido parte de la experiencia de estudiar en países como el Reino Unido tienen mucho que decir. Es hora de hacer las cosas bien y hacerlas simples por el bien de Chile.

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